Este invierno he tenido la sensación de que no terminaba nada. A ver, sí he terminado cosas, pero me he embarcado en demasiados proyectos e inevitablemente algunos han quedado en pausa y así seguirán hasta que pase el calor y otros he decidido que es mejor deshacer y emplear esos hilos en otra cosa.
Lo comentaba Sori en su podcast, está desganada o desilusionada con los proyectos que teje, ha deshecho algunos, otros ni siquiera los ha llegado a empezar, hay algo que no acaba de cuajar.
Y eso me ha pasado estos últimos meses, hay algo que no acaba de cuajar. Diseños que empiezo ilusionada y al llegar a la mitad ya no me entusiasman y no sé si voy a usar o no. Otros que me encantan, pero he dejado en pausa para hacer otras cosas. Otros que, una vez terminados, no tengo claro si voy a usar o no, o bien por cómo me sientan, o por los hilos escogidos (no estoy acertando mucho últimamente) o qué sé yo.
Después de varios proyectos infructuosos y del bajón tremendo de tener que deshacer un trozo generoso, muy generoso, del chal Redes (diseño de Irina Melero, aka, queliodehilo en Instagram) por perder un punto (hay que ver cómo corría el jodío en la parte de punto red) y seguir deshaciendo punto por punto varias vueltas hasta conseguir estabilizar todo (creo que me llevó más de una semana, ¡qué desesperación!), necesitaba un proyecto sencillo, de esos de no pensar demasiado, que fuera resultón y me levantara el ánimo.
Y como si me hubiera escuchado (que no lo descarto, ya sabéis que la tecnología nos espía, jeje), Eva Miehe, aka, nordstrick en Instagram, anunció que buscaba testers para este chal.
Como os conté el otro día cuando os enseñé la camiseta Purple Moon, durante una temporada, el requisito para apuntarme a un test va a ser que ya tenga los hilos en casa y no necesite comprar.
¿Cumplía el requisito?
Pues sí. Este chal es de esos que se hacen con una sola madeja de fingering y me pareció el diseño perfecto para esta madeja de Fios da Fazenda Merino Fingering 4 ply, regalo de mi querida amiga Sandra Magalhães, aka en Instagram.
No sé si lo sabéis, pero en las madejas de 100 g de hilo fingering no siempre vienen 400 m, las hay de un poco menos. En concreto, esta es de 390 m, el patrón pedía 400 m y yo pensé para mí, bueno, es poca diferencia, seguro que no hay problema y me llega.
Seguro lo decía yo, pero ya os adelanto que de seguro nada, no me llegó para terminar y me tuve que comer un par de vueltas y cerrar.
La diseñadora, Eva Miehe, si no recuerdo mal, vive en Austria. El patrón salía en alemán e inglés y pedía testers para ambos idiomas. Obviamente, yo me anoté al inglés puesto que mis conocimientos de alemán no van más allá de los números y un par de cosillas más.
Para las dudas, comentarios, anuncios relacionados con el test, cambios y correcciones en el patrón Eva Miehe creó un grupo en Slack (ya os comenté alguna vez que cada diseñadora tiene sus preferencias a la hora de escoger dónde y cómo gestionar sus tests) y el idioma que se iba a utilizar en ese grupo era el alemán.
No lo sabía cuando me apunté al test, pero Eva, con muy buen criterio, me lo avisó antes de empezar.
Como dice mi madre quién dijo miedo habiendo hospitales.
¿Me iba a amedrentar por una pequeñez como el idioma con todos los traductores en línea que tenemos hoy en día? Ni hablar. Le di las gracias por el aviso y le dije que no había problema, que usaría un traductor siempre que necesitase. Aclarados los detalles y requisitos del test, tocaba ponerse a tejer.
Es un chal sencillito, pero resultón. Tiene forma semi circular. Va tejido en punto bobo y tiene unos calados intercalados.
Como os decía al principio, no me llegó el hilo para hacerlo completo, tuve que cerrar dejando un par de vueltas de punto bobo sin hacer. No afecta al diseño en sí, la verdad, pero me dio un poco de rabia, más que nada porque se trata de un test, y en estos casos me gusta ser lo más fiel posible al patrón, pues ese es el objetivo.
Es un chal que se teje con una sola madeja así que grande, lo que se dice grande, ya sabemos antes de empezar que no va a quedar. Es más grande que un pañuelito de esos que se han puesto de moda, pero más pequeño que esos chales que te envuelven y te abrazan en los días fríos. Para mí tiene un tamaño ideal para llevarlo en el bolso y sacarlo si refresca un poco. Lo enroscas en el cuello por dentro del abrigo y ya te digo yo que abriga y además, eleva el look.
No es la primera vez que tejo un chal de una sola madeja, antes pasaron por mis agujas el chal Storm, de Joji, el Taveling solo también de Joji y el chal Rosewater de Janina Kallio (Woolenberry).
El patrón del Lahti Shawl es de pago, está disponible en inglés y en alemán y lo podéis encontrar en Ravelry:
Creo que no me dejo nada sin contar, vamos ya con el reportaje fotográfico, que esta vez no es muy extenso.
Si buscáis inspiración para tejer podéis ver más versiones de este chal en Ravelry, consultando los proyectos enlazados con el patrón, y en Instagram, buscando el hashtag #lahtishawl.





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